Definamos qué es el wabi-sabi

¿Es siquiera posible definir qué es el wabi-sabi? Algunos afirman que no es algo que se pueda definir con exactitud, sino algo que reconoces y sientes cuando lo ves. Una sensación que te aporta armonía para romper con el frenetismo diario, para apreciar la naturaleza de lo que tienes alrededor. Wabi-sabi es aceptar el ciclo natural de crecimiento y decadencia, de ver la belleza en los objetos que a primera vista parecen obsoletos o decrépitos, pero que en esencia contienen una belleza inexplicable.

No existe una traducción exacta de wabi-sabi en español. Se suele interpretar como “rústico”, pero no es algo tan sencillo como esta traducción sugiere. Wabi tiene distintos significados, entre ellos simplicidad, belleza rústica y elegancia con una mirada al espiritualismo y la humildad en contraposición al materialismo. Sabi también tiene muchas acepciones, incluyendo la belleza de la edad, la apreciación de los ciclos de vida, el arte de la reparación y aquellas cosas que soportan el paso del tiempo con dignidad y elegancia. Por eso representa algo más allá de lo “rústico”.

Los orígenes

Las orígenes y la historia del wabi-sabi están asociados con la cultura japonesa, concretamente con la ceremonia del té. Como reacción a la ornamentación y el exceso, el ritual de esta ceremonia se centra en la apreciación y la celebración de las cosas hechas a mano, cuarteadas e irregulares tales como cuencos, tazas y diversos utensilios. Una gala de la belleza de la imperfección. Un ejemplo popular sería la copa de sake; su acabado «imperfecto» y rugoso recuerda su naturaleza y destaca su simplicidad. La belleza de cosas que se rompieron pero que se han reparado con cariño.

El wabi-sabi se vincula con Kintsugi, también conocido como «carpintería de oro», el arte japones de reparar la cerámica. La idea de reparar objetos rotos enriquece la historia del objeto, y de este modo, su belleza, porque al permitir que se ven sus grietas y el daño, se considera que aumenta el valor del mismo. Una valoración de la belleza que no se declara sino que se transmite a través de la emoción que siente el observador. Wabi-sabi, más que materia de decoración, es una mentalidad y una visión de la vida.

Perfección o imperfección

Mientas que los estándares de belleza occidental se centran en la perfección clásica Griega, que celebra la simetría, la suavidad y las lineas rectas; el wabi-sabi ensalza las formas orgánicas, texturas irregulares y lineas curvas. Se trata de armonía y adaptación a la naturaleza, en lugar de afán por controlarla y adaptarnos a un entorno de máquinas y tecnología. Por eso, wabi-sabi ofrece una filosofía de vida y una estética fresca y que alivia las cargas.

«Deshacerse de lo innecesario… «pobreza material, riqueza espiritual» y wabi-sabi, en otras palabras. Wabi-sabi nos dice que dejemos de preocuparnos por el éxito – riqueza, estatus, poder y lujos- y disfrutemos de la vida libre de cargas» (Leonard Koren)

Algunos ejemplos más rutinarios para que me entiendas mejor:

  • Los deformes cookies que, sin saber por qué, saben mejor que las galletas perfectamente redondas.
  • El placer de romper el pan con la mano en vez de cortarlo en rebanadas.
  • Apreciar la belleza de la pátina en tu ropa y objetos favoritos; la autenticidad y originalidad que posee aquello que el paso de tiempo y la naturaleza han creado.

Para mucha gente, la visión de la perfección es a menudo equiparada a lo correcto o lo que está bien. Así que, esas cosas que te gustan pero que no son “perfectas”, pero que tienen algo especial que no sabes explicar, ese objeto o esencia que no sabes identificar y no puedes definir, puede ser definida por el wabi-sabi. Por eso, se trata más de alejarse del concepto de perfección y aprender a apreciar lo imperfecto y estar satisfecho con la vida una vez que te deshaces de lo innecesario.

¨El Wabi-sabi promueve todo lo autentico al reconocer tres realidades sencillas: nada dura, nada está acabado y nada es perfecto» (Richard Powell, Wabi Sabi Simple, 2004)

 

«Es la belleza de las cosas imperfectas, temporales e incompletas. Es la belleza de las cosas modestas y humildes. Es la belleza de las cosas no convencionales» (Leonard Koren)